El estrés es una alerta natural hacia situaciones de riesgo o como respuesta a los estímulos del ambiente. No obstante, la angustia existencia provoca una sobrecarga impuesta, el cual crea un estado de tensión exagerada y que generalmente provoca una reacción emocional.
Las personas se encuentran constantemente asediadas por diferentes exigencias ya sea por aspectos básicos tales como la sobrevivencia en un mundo hostil y violento, factores económicos, problemas de salud. Así también existen otros factores más subjetivos que también pueden provocar estados de tensión: El tiempo, el tráfico, el deseo de sobresalir y ganar prestigio social, deseos de poder, etc.
Todas y cada una de las situaciones que provocan tensión, poseen características particulares que se constituyen en estresores. Estos aspectos son percibidos de manera particular por cada ser humano y así, lo que para algunos son francamente desestabilizadores emocionales, para otros pasan desapercibidos.
El problema radica en que nos empeñamos en cambiar la realidad y adaptarla a requerimientos personales, esto solamente provoca frustración y eleva los niveles de tensión. Si tan sólo tomáramos conciencia de que lo que debe cambiar es nuestra actitud para enfrentar dicha realidad.
Lo absurdo de todo esto es que la mayoría de veces nos angustiamos por eventos hipotéticos o bien, ante una futura situación de estrés probable generamos estrés anticipadamente.
Por todo esto lo mejor será que:
1. No se empeñe en cambiar lo que no puede cambiar. El aceptar los hechos le dará margen para idear alternativas que faciliten el salir avante de los mismos.
2. Viva un día a la vez. ¿Por qué angustiarse por lo que va a pasar después? Debemos ser previsores, pero no paranoicos.
3. Haga una lista de sus estresores particulares, analícelos y elabore un plan personal para aminorar la probabilidad de enfrentarlos.
4. Los estresores que son inevitables, acéptelos y trate de convivir con ellos lo mejor posible.
5. Asegúrese de mantener su salud cuidando su alimentación y respetando sus horas de sueño.
6. Haga tiempo para no hacer nada.
7. Dedique tiempo para hacer cosas que le agraden, aunque sea una vez al día.
8. Organice su trabajo.
9. Haga ejercicio, existen algunos específicos para relajarle, tales como los relacionados con tensión y relajación muscular.
10. Y, por último, lo más importante trate de ver la vida con humor: Una buena carcajada al día lo alejará de las preocupaciones.
LA VIDA ES UN REGALO TAN MARAVILLOSO COMO EFÍMERO, ¿POR QUÉ DESPERDICIARLA CON PREOCUPACIONES INÚTILES?
Las personas se encuentran constantemente asediadas por diferentes exigencias ya sea por aspectos básicos tales como la sobrevivencia en un mundo hostil y violento, factores económicos, problemas de salud. Así también existen otros factores más subjetivos que también pueden provocar estados de tensión: El tiempo, el tráfico, el deseo de sobresalir y ganar prestigio social, deseos de poder, etc.
Todas y cada una de las situaciones que provocan tensión, poseen características particulares que se constituyen en estresores. Estos aspectos son percibidos de manera particular por cada ser humano y así, lo que para algunos son francamente desestabilizadores emocionales, para otros pasan desapercibidos.
El problema radica en que nos empeñamos en cambiar la realidad y adaptarla a requerimientos personales, esto solamente provoca frustración y eleva los niveles de tensión. Si tan sólo tomáramos conciencia de que lo que debe cambiar es nuestra actitud para enfrentar dicha realidad.
Lo absurdo de todo esto es que la mayoría de veces nos angustiamos por eventos hipotéticos o bien, ante una futura situación de estrés probable generamos estrés anticipadamente.
Por todo esto lo mejor será que:
1. No se empeñe en cambiar lo que no puede cambiar. El aceptar los hechos le dará margen para idear alternativas que faciliten el salir avante de los mismos.
2. Viva un día a la vez. ¿Por qué angustiarse por lo que va a pasar después? Debemos ser previsores, pero no paranoicos.
3. Haga una lista de sus estresores particulares, analícelos y elabore un plan personal para aminorar la probabilidad de enfrentarlos.
4. Los estresores que son inevitables, acéptelos y trate de convivir con ellos lo mejor posible.
5. Asegúrese de mantener su salud cuidando su alimentación y respetando sus horas de sueño.
6. Haga tiempo para no hacer nada.
7. Dedique tiempo para hacer cosas que le agraden, aunque sea una vez al día.
8. Organice su trabajo.
9. Haga ejercicio, existen algunos específicos para relajarle, tales como los relacionados con tensión y relajación muscular.
10. Y, por último, lo más importante trate de ver la vida con humor: Una buena carcajada al día lo alejará de las preocupaciones.
LA VIDA ES UN REGALO TAN MARAVILLOSO COMO EFÍMERO, ¿POR QUÉ DESPERDICIARLA CON PREOCUPACIONES INÚTILES?
Licda. Neicy Bailey.