miércoles, 4 de julio de 2007

´Sobrellevando el estrés

El estrés es una alerta natural hacia situaciones de riesgo o como respuesta a los estímulos del ambiente. No obstante, la angustia existencia provoca una sobrecarga impuesta, el cual crea un estado de tensión exagerada y que generalmente provoca una reacción emocional.

Las personas se encuentran constantemente asediadas por diferentes exigencias ya sea por aspectos básicos tales como la sobrevivencia en un mundo hostil y violento, factores económicos, problemas de salud. Así también existen otros factores más subjetivos que también pueden provocar estados de tensión: El tiempo, el tráfico, el deseo de sobresalir y ganar prestigio social, deseos de poder, etc.

Todas y cada una de las situaciones que provocan tensión, poseen características particulares que se constituyen en estresores. Estos aspectos son percibidos de manera particular por cada ser humano y así, lo que para algunos son francamente desestabilizadores emocionales, para otros pasan desapercibidos.

El problema radica en que nos empeñamos en cambiar la realidad y adaptarla a requerimientos personales, esto solamente provoca frustración y eleva los niveles de tensión. Si tan sólo tomáramos conciencia de que lo que debe cambiar es nuestra actitud para enfrentar dicha realidad.

Lo absurdo de todo esto es que la mayoría de veces nos angustiamos por eventos hipotéticos o bien, ante una futura situación de estrés probable generamos estrés anticipadamente.

Por todo esto lo mejor será que:

1. No se empeñe en cambiar lo que no puede cambiar. El aceptar los hechos le dará margen para idear alternativas que faciliten el salir avante de los mismos.

2. Viva un día a la vez. ¿Por qué angustiarse por lo que va a pasar después? Debemos ser previsores, pero no paranoicos.

3. Haga una lista de sus estresores particulares, analícelos y elabore un plan personal para aminorar la probabilidad de enfrentarlos.

4. Los estresores que son inevitables, acéptelos y trate de convivir con ellos lo mejor posible.

5. Asegúrese de mantener su salud cuidando su alimentación y respetando sus horas de sueño.

6. Haga tiempo para no hacer nada.

7. Dedique tiempo para hacer cosas que le agraden, aunque sea una vez al día.

8. Organice su trabajo.

9. Haga ejercicio, existen algunos específicos para relajarle, tales como los relacionados con tensión y relajación muscular.

10. Y, por último, lo más importante trate de ver la vida con humor: Una buena carcajada al día lo alejará de las preocupaciones.

LA VIDA ES UN REGALO TAN MARAVILLOSO COMO EFÍMERO, ¿POR QUÉ DESPERDICIARLA CON PREOCUPACIONES INÚTILES?

Licda. Neicy Bailey.

martes, 1 de mayo de 2007

Conflictos entre las adolescentes y sus madres.

La adolescencia es la etapa en donde la niña comienza su camino hacia la edad adulta, esta transición implica cambios drásticos tanto a nivel físico como psicológico. Debido a que la actividad hormonal se encuentra exacerbada existen reacciones emocionales que pueden sorprender a la misma adolescente.

Es un periodo de estrés emocional provocado por la necesidad de asumir dichos cambios y encontrar su sitio dentro de la estructura social, después de todo no es niña, pero tampoco adulta. Su objetivo es la evolución desde una persona dependiente hasta otra independiente, cuya identidad le permita relacionarse con otros de un modo autónomo.

No obstante la forma en que las niñas enfrentan esta etapa, se encuentra determinada por los rasgos de personalidad reforzados en el hogar. El comportamiento de madres y padres es muy variado y puede ser desde una educación muy restrictiva y con muchos tabúes sociales, hasta la extrema permisividad; de la calidez a la hostilidad, o de la implicación ansiosa a la más serena despreocupación. Estas variaciones en las actitudes originan muy distintos tipos de reacciones e influyen directamente en el autoconcepto individual.

Por otro lado, la adolescente se encuentra siendo bombardeada por una serie de requerimientos de diversa índole, por un lado las exigencias de su grupo familiar y por otro las de los grupos de su misma edad. Estos a su vez responden a las exigencias de una sociedad de consumo que condiciona cada vez más la conducta de la adolescente y le somete a duras exigencias para poder insertarse en los estereotipos dictados por la moda.

Por ser una etapa de maduración sexual, cobra relevancia el esquema corporal, y el prestigio social. La influencia de la sociedad y los patrones de crianza, determinan la forma en que la adolescente, se ve a sí misma y habrá aspectos de su personalidad que le gustan mucho y otras que no le gustan en absoluto. A veces incluso le entran ganas de ser otra persona y comienza a imitar actitudes de personas que considera más populares (a este fenómeno se le denomina el culto al ídolo):

La comunicación con los padres en general se ve afectada, debido a que se encuentra estableciendo su individualidad, no obstante la relación madre e hija es la más afectada, debido a que el proceso de identificación con ésta se encuentra siendo cuestionado por las demandas de su nuevo grupo social. Debido a que debe buscar su lugar dentro de esta nueva estructura social, desarrollará conductas congruentes con los que cree es lo esperado y comenzará a experimentar con maquillaje, bailes de moda, vestimenta que simbolice su individualidad y actividades sociales.
Aspectos que no necesariamente se encontrarán dentro del patrón de comportamiento esperado en el hogar.

Existen muchos otras variables que influyen en el distanciamiento de madres e hijas, por ejemplo, una madre cuya educación estuvo plagada de fantasmas, tabúes y estereotipos, tratará de influir en la visión que tiene la niña del mundo.

Si antes la imagen materna constituía su ideal, ahora las normas de conducta social exigidas y que son generados por patrones sociales anteriores a la época de la adolescente comienza a provocar un choque de opiniones que desencadena rebeldía.

El conflicto se incrementa, cuando la madre trata de recuperar una parte de su vida, viviendo a través de su hija e interfiere con el proceso de individualidad, coartando la toma de decisiones o inmiscuyéndose en la privacidad de la niña.

Puede ser también que exista temor de dejar crecer a la niña por un sentido egoísta de soledad, o bien por u deseo sobreprotector que limita la independencia de la niña.

Otro de los aspectos importantes de este distanciamiento, puede provenir de una imagen materna debilitada, es decir, una madre que generalmente se ha sometido a las disposiciones de otros y no ha ejercido su libre albedrío. Nada es más devastador para la autoestima, que saber que su sexo ocupa un segundo plano en la sociedad y entonces comienza a rebelarse en busca de la reivindicación de su rol.

Lamentablemente, todo esto trae como consecuencia las más diversas reacciones, desde la tan nombrada rebeldía, como depresiones severas, problemas del apetito, bajo rendimiento académico, consumo de drogas y alcohol, etc.

Señales de que su hija adolescente podría necesitar ayuda psicológica:

La presencia de conductas que interfieren con su habilidad para aprender, o para hacer amigos, o para disfrutar.
Dificultades académicas (bajo rendimiento escolar)
Problemas manteniendo la atención, esperando su turno, y exceso de actividad motora.
Cuando el niño se autocrítica fuertemente "...No sirvo para nada...nada de lo que hago me sale bien..."
Manifestaciones de rabia, tristeza o miedos en forma excesiva.
Presencia de conductas inmaduras para la edad (regresiones).
Muchos síntomas físicos que no tienen causa medica aparente.
Preocupación excesiva con conductas sexuales.
Conversaciones acerca de no querer vivir.
Dificultad para ajustarse a cambios familiares comunes.

COMO DESARROLLAR UNA COMUNICACIÓN POSITIVA:

· Trate de escuchar más allá de la palabras. Las reacciones emocionales son la máscara del sufrimiento emocional.
· Los límites deben ser concertados. Trate de razonar sus requerimientos, de forma concreta y combinándolas con algunas concesiones.
· No viva a través de su hija. Permita que tenga sus propias experiencias, orientándola sin críticas y reforzando los aspectos positivos.
· Disfrute del proceso como una orientadora, no como juez. Después de todo ella se encuentra temerosa de lo que le depara la vida y necesita su apoyo no su censura.
· No escuche para reprender, imponer su opinión o cuestionar. Cambie sus objetivos al escuchar y trate de comprender realmente lo que su hija le quiere decir.

Licda. Neicy Bailey, psimab@gmail.com. Teléfono 24730062

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